Los baños públicos formaban parte del modo de vida romano y representaban la magnificiencia y el poder de sus gobernantes. A pesar de su caracter público, los usuarios pagaban normalmente una pequeña cantidad para el disfrute del baño. También sabemos que solía haber separación de sexos, ya fuese con el establecimiento de diferentes horarios, o con distintas dependencias.

La gran ventaja que ofrecen la termas como las de Lugo es que disponen de agua caliente natural, con el consiguiente ahorro de combustible y trabajo. En el nacimiento del manantial, que sigue usando el actual balneario, se encuentra a 43,8ºC.

Las Termas estuvieron en uso a lo largo de los siglos, y son otro testimonio más de la pervivencia de las grandes obras públicas romanas en la ciudad de Lugo: las murallas, el puente romano, el acueducto y la red de alcantarillado.

En la actualidad es posible visitar parte de las instalaciones originales en la planta baja del Balneario.